Los medios de comunicación determinan, sin duda, el destino de una persona. El caso de Abimael es un claro ejemplo. Siendo tal aseisno y genocida intelectual, la necesidad del gobierno de tratar de borrar casi toda la información personal y profesional de este individuo fue necesaria para poder empezar a olvidarlo.
Si pensamos en un Abimael al cual le hayan dejado seguir escribiendo y enamorando los corazones jóvenes de los universitarios con ideas marxistas y románticas sobre revolución, otra hubiera sido la historia y ahora podría hablarse de una verdadera reorganización senderista y no las especulaciones de políticos y los medios que sensacionalizan prácticamente todo. Estos se han encargado que la nueva generación esta que si vivió el terrorismo en los finales del ochenta y principios de los noventa sepa de antemano el potencial destructivo y terrorífico de sendero luminoso y de Abimael Guzmán como cabeza del mismísimo diablo rojo del comunismo.
La cárcel que encierra a Abimael fue construida especialmente para él, por un arquitecto alemán traído por el mismo Vladimiro Montesinos, y es la más segura del mundo. Para fugarse Guzmán tendría que atravesar paredes de cuarenta centímetros de espesor hechas de concreto resistente a explosivos, puertas metálicas custodiadas de un muro de ocho metros de alto con alambres de púas y vigilados por varias torres. El perímetro exterior esta resguardado por un cuarto minado, si consiguiese atravesarlo aun le quedaría doscientos metros de pantano hasta el mar, si avanzase en la dirección contraria se encontraría en plena base naval del callao. A su cerca de ochenta años y con problemas de presión arterial es poco probable que lo intente.
Guzmán solamente recibe visitas esporádicas de la cruz roja y de su abogado, en 1980 declaro una guerra contra el estado peruano que duro más de diez años, con un saldo de 69 280 muertos y desaparecidos. Aparte de eso poco o nada se sabe de él. Fuera del Perú ni si quiera se recuerda que hubo una guerra y dentro del país no circula ninguna biografía de Guzmán, y tampoco hay demasiados testigos dispuestos a declarar. Quienes lo conocieron antes de la clandestinidad prefieren que no se lo relacione con su figura el resto de su vida lo ha pasado rodeado de muy pocas personas, sobre todo senderistas o policías y la mayoría de ellos se niega o tienen prohibido hacer declaraciones públicas al respecto.
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