viernes, 17 de septiembre de 2010

Bien Abajo Y Con Tierra Encima



Los medios de comunicación determinan, sin duda, el destino de una persona. El caso de Abimael es un claro ejemplo. Siendo tal aseisno y genocida intelectual, la necesidad del gobierno de tratar de borrar casi toda la información personal  y profesional de este individuo fue necesaria para poder empezar a olvidarlo.
 Si pensamos en un Abimael al cual le hayan dejado seguir escribiendo y enamorando los corazones jóvenes de los  universitarios con ideas marxistas y románticas sobre revolución, otra hubiera sido la historia y ahora podría hablarse de una verdadera reorganización senderista y no las especulaciones de políticos y los medios que sensacionalizan prácticamente todo. Estos se han encargado que la nueva generación esta que si vivió el terrorismo en los finales del ochenta y principios de los noventa sepa de antemano el potencial destructivo y terrorífico de sendero luminoso y de Abimael Guzmán como cabeza del mismísimo diablo rojo del comunismo.
La cárcel que encierra a Abimael fue construida especialmente para él, por un arquitecto alemán traído por el mismo Vladimiro Montesinos,  y es la más segura del mundo. Para fugarse Guzmán tendría que atravesar  paredes de cuarenta  centímetros de espesor hechas de concreto  resistente a explosivos, puertas metálicas custodiadas de un muro de ocho  metros de alto con alambres de púas y vigilados por varias torres. El perímetro exterior esta resguardado por un cuarto minado, si consiguiese atravesarlo aun le quedaría doscientos metros de pantano hasta el mar, si avanzase en la dirección contraria se encontraría en plena base naval del callao. A su cerca de ochenta  años y con problemas de presión arterial es poco probable que lo intente.
Guzmán  solamente recibe visitas esporádicas de la cruz roja y de su abogado, en 1980 declaro una guerra contra el estado peruano que duro más de diez años, con un saldo de 69 280 muertos y desaparecidos. Aparte de eso poco o nada se sabe de él. Fuera del Perú ni si quiera se recuerda que hubo una guerra y dentro del país no circula ninguna biografía de Guzmán,  y tampoco hay demasiados testigos dispuestos a declarar. Quienes lo conocieron antes de la clandestinidad prefieren que no se lo relacione con su figura el resto de su vida lo ha pasado rodeado de muy pocas personas, sobre todo senderistas o policías y la mayoría de ellos se niega o tienen prohibido hacer declaraciones públicas al respecto.

El Gran Objetivo "De Alimentar Al Pais"


El mundo de Dionisio Jr. es uno de derivados y futuros, deudas y emisión de bonos, e incertidumbre mundial por el alza de precios de commodities como el trigo, el aceite y los combustibles.
Todo empezó con la exportación de sombreros de paja toquilla a Panamá 120 años atrás. Desde entonces el negocio ganó en complejidad y dimensión, aunque siempre hilando fino. Hoy el Grupo Romero es uno de los diez consorcios más grandes del país y líder en áreas estratégicas como logística marítima, agroindustria, textiles y electrodomésticos.
“Venimos creciendo de manera importante”, afirma Dionisio Romero Paoletti, 43, presidente del Directorio del Grupo Romero, consorcio peruano dueño de 25 empresas de manufactura, comercio y servicios logísticos, entre los cuales destaca Alicorp.
El primer semestre del presente año, la empresa reportó ventas netas por S/. 1,670 millones, un 33% de crecimiento con respecto al mismo periodo el 2007. Alicorp es fabricante masivo de tallarines, aceites, mantecas, mayonesas, detergentes y jabones, de las más diversas marcas, así como el principal proveedor de harina para la producción de pan del país.
Muchos de los productos son elementos claves de la canasta básica familiar, y las ventas de Alicorp son espejo del crecimiento en el consumo nacional y reflejo de la inflación.
Dionisio Romero Paoletti conoce la planta de Alicorp como la palma de su mano, perito él en pastas, en mayonesas, y hasta en el punto justo –“para que se disuelva en la boca”– del cacao.
El hangar de la empresa Alicorp está lleno de bote a bote. Miles de paquetes codificados descansan en anaqueles perfectamente alineados. Pequeños montacargas eléctricos circulan entre altos callejones, trasladan bultos al punto de despacho, en silencioso hormigueo. La dinámica del hangar responde al pulso diario de la economía mundial. Al trepidante pulso habría que añadir.
La fábrica ubicada en la Av. Argentina es una pequeña urbe dentro del Callao, con avenidas, bermas centrales y palmeras norteñas que son el sello distintivo del Grupo Romero. Enormes trailers circulan por el interior, las líneas de producción operan de manera automatizada, en ambientes esterilizados, con el personal enfundado en mandiles blancos, ajenos al traqueteo ensordecedor al otro lado de los altos muros.
El joven lleva la batuta del Grupo Romero desde el 2001, “nombrado por mi padre y mis tíos”. Se trata de una larga línea de sucesión. Dionisio Jr. sucede a Dionisio Romero Seminario padre, y éste a Dionisio Romero Iturrospe, hijo de Calixto Romero Hernández. Aquel fue un empeñoso español de prominente quijada, que sentó sus reales en Catacaos, Piura, en 1888.
La familia se encargó de adiestrarlo para la difícil tarea. Estudió en el colegio Roosevelt de Lima y sacó su bachillerato en la prestigiosa Universidad de Brown, New Haven, EE.UU. Hizo turnos nocturnos en la fábrica de Lima y “cometí todos los errores habidos y por haber” como subgerente de Interoceánica de Comercio, cuando aún tenía una melena larga y cierto parecido al actor Dustin Hoffman de joven.
El Directorio del Grupo Romero presidido por Dionisio Jr. está integrado por cinco primos –Luis Romero Belismelis y José Antonio Onrubia Holder, entre otros– y tres directores representantes de las AFPs, socias del consorcio con más de un tercio de las acciones, y grandes consumidores de bonos.
En efecto, en el último lustro el Grupo Romero apretó el paso, consolidando sus actividades en rubros de mayor valor agregado dentro y fuera del país. En los últimos nueve meses, sólo Alicorp invirtió cerca de US$ 80 millones en la compra de la fábrica de detergentes The Value Brand de Argentina, Productos Personales S.A (Propensa) en Colombia, y la empresa de helados Eskimo en Ecuador.
En junio, a través de Primax, desembolsó US$ 47 millones por la participación de Repsol en Ecuador, quienes liaron bártulos dejando 123 estaciones de servicio y lubricantes al mejor postor. Del mismo calibre es la inversión este año en el sector pesquero, con la compra de dos pesqueras adicionales, a través de Pesquera Giuliana.

Un salto audaz se dió en el 2004, cuando Romero Trading se asoció con ENAP de Chile y compra las estaciones de Shell Perú, eventualmente, Primax S.A. El 2005 adquieren Sitel, empresa de telecomunicaciones. El 2006, el 30% de las acciones de Ambev Perú y consolidan los proyectos de biogas y biodiesel. El año pasado completan la adquisición de Digital Way S.A., empresa de telecomunicaciones proveedora de servicios de conectividad inalámbrica de Banda Ancha.
El Proyecto Vicus, que en el 2010 logrará una línea genética más productiva y resistente de algodón Pyma, ya está en el partidor, así como la propuesta para construir dos nuevos puertos, el granelero y de contenedores, en la bahía de Ancón, y de minerales en Végueta, en el Norte chico. Cada uno de los proyectos es del orden de los US$ 100 millones como mínimo.
Así mismo, empieza a desmarcarse del tradicional perfil bajo de su padre, y ya es un colaborador frecuente de las páginas editoriales de los diarios locales, en donde publica sus puntos de vista sobre el desarrollo nacional con calculado pluralismo.